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Reactivación económica: Esto es lo que opina la Escuela de Economía de ULatina

May 27, 2020
 

Por: Róger Gutiérrez, periodista ULatina

Iba a ser un buen año. Era el inicio de una nueva década, la economía, aunque a paso lento, se recuperaba, el turismo en Costa Rica iba a experimentar su mejor año y se plantaría como el líder de la industria en el mundo, el poder Ejecutivo presentaba planes de desarrollo sectorial de peso y el Legislativo no perdía tiempo en analizarlos y debatirlos…

Iba a ser un buen año, o al menos eso suponíamos.

Pero luego llegó el 06 de marzo, una fecha que, por muchas décadas, quedará en la memoria de quienes hemos vivido los embates de esta pandemia mundial y que contaremos a quienes vienen detrás de nosotros -que probablemente aún no han nacido- como nos han contado sobre la crisis económica y escasez de los 80 con Rodrigo Carazo Odio al frente del país, o lo que hemos leído sobre el desequilibrio mundial de la crisis del 29, hace 90 años.

Costa Rica y el mundo, hoy enfrentan no una, sino dos amenazas que, juntas, nos tienen en vilo: un coronavirus y un potencial desequilibrio económico sin precedentes.

Para esta nota, nos centraremos en la segunda amenaza, aunque bien sabemos que esta nació de la primera, que detuvo el cotidiano de la humanidad sin discriminar.

Costa Rica

La economía costarricense inició el 2020 experimentando matices en sus finanzas. La nueva regla fiscal había permitido oxigenar el tesoro nacional, sin embargo, el gobierno nos anunció que, a pesar de los múltiples esfuerzos, el déficit fiscal había superado el umbral del 7%.

El apagón comercial que produjo la pandemia está provocando efectos estructurales importantes para las finanzas del país, opinan nuestros especialistas de la Escuela de Economía de la Universidad Latina de Costa Rica. Pero eso ya lo sabemos, lo hemos escuchado, leído; nos lo han dicho.

Lo que poco le queda claro a muchos es que Costa Rica no puede crecer y sobrevivir por sí sola, depende en gran medida de las economías desarrollas del mundo, como Norteamérica y Europa, quienes también se encuentran en aprietos, puesto que los bloques económicos y políticos como la Unión Europea han proyectado caídas en el PIB para España e Italia del 9% y una devaluación del euro hasta en 7,7%, solo por poner un ejemplo.

“Costa Rica es una economía pequeña y abierta que depende en demasía de la evolución de la actividad económica mundial para lograr un crecimiento económico aceptable, esto es cercano a su capacidad potencial de crecimiento”, señala Rigoberto Torres, director de la Escuela de Economía de ULatina y economista del Banco Central de Costa Rica.

El efecto dominó de esta pandemia refleja la interconexión entre personas, países y regiones derivada del enfoque de internacionalización impulsado en los últimos años.  La premisa fundamental ha sido que: un mercado reducido limita la especialización del trabajo, las economías a escala y el fortalecimiento de la productividad de los recursos productivos.

En el siguiente gráfico vemos la correlación de cómo Costa Rica crece, según el crecimiento del mundo y el de sus principales destinos comerciales de exportación de bienes y servicios.

Fuente: Fondo Monetario Internacional (FMI)

Según Carlos Chaverri, profesor del grado de licenciatura de la Escuela de Economía de ULatina, para que Costa Rica repunte en sus finanzas y al ser dependiente de economías internacionales, se necesita que ocurran acciones exógenas y endógenas puntales, es decir, fuera y dentro de nuestro país.

Dentro de las acciones exógenas (externas) menciona, por ejemplo, el financiamiento de organismos internacionales y la flexibilización de créditos, esto para que tanto Costa Rica como sus socios cuenten con la liquidez que necesitan para reactivar sus industrias, con tasas de interés más oportunas y a mayores plazos.

En según instancia, medidas concretas de la comunidad internacional para aplanar las curvas de contagio, lo que, a su vez, hace un llamamiento a los países a compartir métodos e insumos necesarios para combatir la pandemia, en vez de pelearse por ellos. Y por último, la aceleración en el desarrollo de una vacuna que prevenga o cure el virus.

Al dirigirse a las acciones endógenas o domésticas, Chaverri dejó en claro que estas deben ser a un muy corto plazo, ya que el país no solo puede afrontar niveles de desempleo sin precedentes, sino la desestabilidad de instituciones cruciales para el funcionamiento social como lo es la Caja Costarricense del Seguro Social o la Suprema Corte.

Menciona las siguientes: 1) Facilidades crediticias para el sector empresarial, 2) reorientación de gastos superfluos a incentivos a la pequeña y mediana empresa, 3) mantener incentivos a regímenes especiales de comercio exterior, 4) reducción de los costos de producción (tarifas eléctricas y precio de los combustibles para ciertas industrias), 5) disminución de los trámites para la creación y registro de proyectos de emprendimiento.

“Es imprescindible poner a disposición del sector empresarial créditos con perfiles idóneos para apoyar el despegue y la continuidad de las actividades en aras de evitar incrementos no deseados en el desempleo y las actividades informales”, enfatizó Chaverri.

¿En cuáles sectores se debe priorizar la reactivación?

Estos economistas coinciden en que hay sectores en los que tanto el gobierno como el capital privado deben priorizar la reactivación.

El primero de ellos y el más urgente es la industria turística, que fue la primera de todos en adolecer los embates de la crisis, que tiene un peso del 8% anual sobre el PIB nacional y que genera, al menos, 210 mil empleos directos y más de 300 mil indirectos.

“Hay que buscar la forma de reactivar la actividad turística del país. Costa Rica recibe 3,1 millones de personas al año (61% de la población del país), las cuales aportan el 17% y 16% de las divisas generadas por concepto de exportaciones de bienes y servicios y de los ingresos totales contabilizados en la cuenta corriente de la balanza de pagos”, señaló Rigoberto Torres.

Sin embargo, nuevamente acá dependemos de factores endógenos, como lo son las acciones de las líneas aéreas para adaptar las aeronaves a la realidad post-pandemia como el espacio entre asientos y controles de higiene.

Es por eso que el profesor Chaverri sugiere que es necesario diseñar una estrategia de promoción y reducción de precios para el consumidor local. Para esto es necesario llegar a acuerdos entre el sector y el Gobierno.

“Recordemos que el turismo de residentes será fundamental en la fase post Covid-19, ya que la mayoría de los turistas que llegan a Costa Rica proceden de países que se consideran epicentros de contagio como Estados Unidos, España, Italia, entre otros, y no será tan fácil captar turistas internacionales durante un periodo de recuperación, como sí lo puede hacer fomentar el turismo nacional”, consideró Chaverri.

La industria de la construcción, así como la comercial, son dos de los sectores de mayor urgencia, coinciden ambos economistas.

“…deben priorizarse para atenuar el efecto y propiciar una recuperación en forma de V y no de L pronunciada”, manifestó Torres.

Es decir, que, aunque estas industrias hayan tenido una caída o decrecimiento, el Estado en conjunto con el sector privado, deben procurar que las curvas de productividad asciendan de forma constante en un plazo prudente y en vez una recuperación tibia y lenta.

“Las acciones deberían abocarse a dar continuidad y acentuar la inversión pública y, en el comercio, sostener el ingreso o al menos evitar la reducción en el ingreso medio de las familias más afectadas. Hay claridad en cuanto a que la pandemia sorprendió al país en un momento de poco espacio fiscal, pero es factible reorientar algunos gastos y presupuestos no ejecutados a estos fines”, añadió Chaverri.

Tanto la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), como el Banco Central de Costa Rica, aconsejan al gobierno estudiar e identificar sectores que podrían generar un rápido y estratégico encadenamiento productivo, en la que el capital humano y la manufactura sean la mayor necesidad para impulsar aquellas regiones industriales y geográficas más golpeadas. Incluso señalan priorizar la agricultura y pesca, oficios que históricamente generan rápidos encadenamientos.

“El éxito de cualquier política sectorial pasa por la identificación de las actividades impulsoras y con mayor capacidad de arrastre de la economía”, señala la CEPAL en su recomendación.

A este criterio se unió Rigoberto Torres.

“El país no debe descuidar la seguridad alimentaria, en particular de un país de tradición agrícola y con muchas microcompetencias en la actividad agrícola y agro-industrial.  Simultáneamente, debe dar continuidad a las estrategias de promoción y captura de inversión en manufactura y servicios que basan su competitividad en tecnologías de información y comunicación (TICs)”.

Según el último estudio del BCCR sobre las exportaciones de servicios, para 2019 las empresas TIC´s ya habían superado los ingresos de divisas generados por el turismo, lo cual representa un cambio en la estructura productiva y exportadora del país. 

Es por eso que esta institución señala en su estudio que es necesario incentivar la actividad de manufactura de TICs y, paralelamente, fortalecer la seguridad alimentaria de la nación.

¿Qué hacemos con el aparato estatal?

Les consultamos a los economistas qué ruta aconsejan seguir al país para la reestructuración del aparato estatal en instituciones y puestos.

Lo primero que indicaron es que Costa Rica debe, imperativamente, de recaudar aquellos tributos que no están llegando a las arcas del Estado, debido a la evasión o falta de reglamentación en algunos sectores, cuyo faltante seguirá generando más y más erosiones en el tesoro nacional.

“Algo se ha hecho al respecto, pero hay especialistas que indican que todavía el país deja de percibir recursos por cerca del 8% del PIB”, señala Torres.

Aunque tanto Rigoberto Torres como Carlos Chaverri están de acuerdo en que urge que el gobierno haga un análisis de la planilla pública para eliminar aquellos puestos duplicados e instituciones improductivas, afirman que la mayor urgencia del país se encuentra sobre la presión tributaria, criterio con el que concuerda el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Recordemos rápidamente que la presión tributaria es aquel porcentaje del PIB que cada país recibe por la recaudación de impuestos. En Costa Rica es apenas del 23% según el FMI, pero en los demás países miembros del OCDE, llega hasta el 34%, lo que quiere decir que esta nación tiene mucho trabajo por delante y de forma urgente.

Mientras resolvemos esto, ¿cómo obtenemos liquidez?

Para esto hay dos respuestas contundentes: eurobonos en mercados secundarios y no pensar en las reservas monetarias nacionales en el exterior.

La colocación de eurobono es necesaria para reducir la presión de requerimientos de recursos para el gobierno en el mercado local y dejar espacio para el financiamiento del sector privado, en especial en el momento en que la economía empiece a repuntar. El sector privado va a necesitar toda la liquidez posible para revertir la tendencia recesiva que se acrecienta cada día.

“La colocación de títulos de deuda externa, en el contexto actual de exceso de gastos sobre los ingresos del gobierno, es ineludible. Probablemente estas colocaciones serán más caras que las últimas logradas por el gobierno, pero siempre serán a plazos mayores y, eso mejora el perfil respecto a otras alternativas de financiamiento”, afirmó la Escuela de Economía de ULatina.

Con respecto al uso de las reservas monetarias en el exterior para inyectar liquidez, la Escuela señala que no es recomendable, particularmente por el escaso espacio fiscal que el país tiene en la actualidad. 

Ya hay evaluadoras que están degradando la calificación de riesgo soberano y eso complica y encarece el acceso al financiamiento externo, lo cual hace imprescindible contar un buen “colchón” en materias de indicadores de suficiencia de los activos de reserva”, señala la academia.

“Hay una falsa impresión de que Costa Rica tiene una situación de exceso de reservas, lo cual no es correcta.  El país tiene un nivel aceptable de activos de reserva, pero inferior al observado en países con niveles de desarrollo y calificaciones de riesgo soberano similares”, aseveró Carlos Chaverri.

Costa Rica está prácticamente liderando el mundo en la gestión de control de la pandemia del Covid-19, pero es ese mismo liderazgo que los especialistas en economía, comercio y productividad exigen para la reactivación comercial y productivo, ahorro fiscal y fortalecimiento en la recaudación de impuestos.

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