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¿Podría el sector de la hospitalidad sobrevivir a la crisis? ¡Sí!

March 24, 2020
 

Por: Róger Gutiérrez

El panorama es nada o poco alentador. La propagación del coronavirus COVID-19 no solo ha dejado a su paso sistemas de salud colapsados, cierre de fronteras y un radical cambio social. Alrededor del mundo, también, ya es evidente su impacto negativo en la economía de muchos sectores, acentuándose mayormente en el turismo y hospitalidad.

En Costa Rica, el sector de la hospitalidad emplea de forma directa a más de 211 mil personas y posee un significativo peso del 8% en el Producto Interno Bruto (PIB) del país. Además, tan solo en 2019 hubo un aumento de 4,1% en la visita de extranjeros a través de las diferentes fronteras, llegando a 3,1 millones de personas en condición turística.

Estos datos, suministrados por el Instituto Nacional de Turismo (ICT), pusieron a Costa Rica casi como el país líder en turismos en el mundo, ya que superó la media latinoamericana del 2% y la media mundial del 3,8% en crecimiento turístico.

Sin embargo, estas métricas reveladas apenas en enero anterior, dieron una alegría efímera a la industria, la cual dos meses después y al momento en que redactamos esta nota (23-03-2020), es la más afectada, golpeada y casi inminentemente protagonista de una crisis sin precedentes debido a la expansión del COVID-19 en Costa Rica y el mundo.

Tan solo 3 días después de que se anunciara el primer caso de contagio de COVID-19 en Costa Rica el 06 de marzo anterior, medios nacionales reportaron más de 8 mil noches canceladas en hoteles, 22 convenciones suspendidas y el retiro del 90% de las reservas en agencias.

Esta situación de inmediato hizo levantar la voz de la Cámara Costarricense de Hoteles (CCH), Cámara Nacional de Turismo (CANATUR), ICT y otros actores de la industria hacia el gobierno, pues los números comenzaban a caer más allá de cero como nunca antes en la historia del país se había visto.

Conforme avanzaban las horas se confirmaban más casos. El Gobierno de la República tomaba medidas para la mitigación de una crisis sanitaria y al mismo tiempo, el sector turístico comenzaba a ver cómo las bases y fortaleza que construyó por años se derrumbaban poco a poco, terminando de sucumbir al momento en que el Presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, anunciaba el cierre total de fronteras a extranjeros a partir del 18 de marzo a las 23:59 horas y hasta el 12 de abril a las 23:59 horas.

Esto significa que, por primera vez en la historia reciente del país, durante la Semana Santa y últimas semanas del verano, Costa Rica no verá surcar por sus cielos aviones llenos de estadounidenses, europeos o suramericanos como bien estábamos acostumbrados.

Ante esto y según el presidente de Canatur, Rubén Acón, mientras que en 2019 hubo ingresos por más de 4 mil millones de dólares en el sector turismo, estiman que el 2020 tendrá, para este mismo sector, un déficit por 2 mil millones de dólares.

Hay oportunidad, hay soluciones

Sin embargo, tras haber escrito estos párrafos con preocupación de nuestra parte, aún más por ser líderes en formación de profesionales de la Hospitalidad y conociendo el esfuerzo y pasión con la que muchos de ellos trabajan día a día, nos dimos a la tarea de consultar a nuestra academia si existe la posibilidad de que la industria turística pueda ajustar su modelo de negocio para sobrevivir mientras pasa la tormenta.

La respuesta es: ¡Sí, es posible!

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Juan Diego Sánchez, especialista en asesoría empresarial, investigador y profesor de la Facultad de Ciencias Empresariales y Hospitalidad de la Universidad Latina de Costa Rica, afirmó que, aunque el panorama es poco alentador, surgen algunas estrategias y modalidades de negocio en las que el sector de la hospitalidad en Costa Rica podría incursionar para sobrevivir.

Uno de ellos es el turismo virtual que, aunque parece contraproducente, afirmó el académico, en la actualidad ha tomado fuerza. Esta modalidad se ha implementado mayormente en sitios en los que el turista debe desplazarse y hacer largos recorridos en un lugar específico, como museos, plazas, iglesias, palacios, jardines, bosques y reservas forestales, como los que imperan en nuestro país.

“Parece ser contraproducente, incluso desde un punto de vista etimológico, pues la palabra turismo en si implica la movilización física de personas, sin embargo, esta puede ser una rápida solución ante la crisis”, afirmó Sánchez.

Además, añadió, “claro está que los ingresos por este tipo de servicios no se asemejan jamás a los dados por la recepción física de personas, pero bien, puede representar una fuente de ingresos, en temas tales como clases o actividades en línea, tours dados por una persona con elementos virtuales en tiempo real, de forma que el huésped a distancia pueda observarlo, e incluso, actividades de juegos o participación en línea, tales como casinos y deportes”.

Para el sector gastronómico, este investigador aconseja activar la modalidad de servicio a domicilio, ya que al haber consciencia colectiva de la importancia de mantenerse alejado de las calles y con suspensión temporal de actividades sociales, recibir los alimentos de preferencia en casa puede resultar una solución oportuna.

“Con esto la industria podría obtener algún beneficio derivado de la situación pandémica, pues al atender un mercado sujeto a un temor racional e instintivo de resguardarse, la entrega de alimentos a su casa parece ser una buena opción y, por qué no, quizá hasta una explicación técnica en línea de los alimentos y platillos comprados, aplicable especialmente para restaurantes dirigidos al sector gourmet”, señaló Sánchez.

Adicional a esto, el académico también compartió recomendaciones administrativas a sabiendas que los flujos de ingresos financieros.

Dentro de estos, afirmó, se deben considerar temas tales como el recorte de gastos, los gastos contables diferidos, la suspensión de contratos labores de forma temporal y las excepciones tributarias, todo en aras de salvaguardar su operación.

Además, es necesario considerar la visión estratégica a futuro y quizás iniciar con ventas de paquetes a mediano o largo plazo, intentando solicitar un adelanto con algún beneficio en descuento para el cliente, lo cual, claro está, conlleva una dificultad pues el mercado de la industria se encuentra cautivo del pánico social neural antes señalado.

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