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Estas son las claves con las que Costa Rica podría evitar la recesión económicaa

March 27, 2020
 

Por: Róger Gutiérrez, periodista de ULatina

La fortaleza, preparación técnica y de recurso humano, así como el compromiso que ha demostrado el sistema de salud público de Costa Rica para enfrentar la crisis sanitaria del COVID-19 que ha detenido al mundo, es sencillamente envidiable e invaluable, y fácilmente se posiciona como un referente de liderazgo en políticas públicas de atención a la salud de forma universal y gratuita.

Esto no debe sorprendernos. Costa Rica lleva décadas fortaleciendo e invirtiendo sin parar en el que hoy se erige como el mejor sistema de salud pública de Centroamérica y el segundo en América, apenas un escalón más abajo que el de Uruguay.

Sin embargo, no sucede lo mismo con nuestro sistema financiero y aquí es donde nuestro país, junto a otros del mundo, pueden entrar en un estado de cuarentena mucho mayor a los 14 días recomendados por las autoridades sanitarias para combatir el COVID-19.

Reapertura de una herida que estaba sanando

Luego de un convulso 2018 debido a la aprobación de la reforma fiscal que busca oxigenar las finanzas públicas, el 2019 representó para Costa Rica un año de alivio con leve recuperación económica gracias a la bocanada de aire que recibió en la recaudación de nuevos impuestos.

Sin embargo, el país recibió malas noticias en enero de 2020, cuando el Ministerio de Hacienda reveló que el déficit ya rayaba el 7% del PIB nacional y el desempleo llegó hasta el 12 % siendo la población joven la más afectada.

Cuando pensamos que nada podía ser peor, de pronto el mundo se pone en alerta por la propagación del COVID-19 y Costa Rica reporta el primer caso en pocas semanas.

Tan rápida fue la reacción del sistema de salud público, como la de la contracción económica y comercial que impactó en primer lugar al sector turístico y de la hospitalidad, el cual prevé pérdidas por más de 2 mil millones dólares al término del 2020, según la Cámara Nacional de Turismo (Canatur) y un alto número de despidos de personal.

Como dominó fueron cayendo los ingresos de gran parte de los demás sectores comerciales del país y que sostienen a la comunidad económicamente activa. 

Para mitigar los efectos, el Gobierno Legislativo y el Ejecutivo, sumaron esfuerzos para reducir los porcentajes de pagos tributarios de las empresas por un tiempo determinado, la banca estatal y privada siguieron los pasos reduciendo tasas de interés y flexibilizando los tiempos de pago y otros sectores como el de servicios públicos, no tardaron en reaccionar bajo la misma ruta.

Sin embargo, a pesar de la buena intensión de las autoridades para aliviar la presión económica de las empresas, surge la preocupación de lo que podría suceder al mediano y largo plazo con una economía débil y en proceso de recuperación como la nuestra.

Recesión a la vista

Es probable que Costa Rica y otros países experimenten una pronta recesión, alimentada además por la desaceleración en el crecimiento económico mundial y en potenciales decrecimientos de nuestros principales socios comerciales”, señaló Rigoberto Torres, director de la Carrera de Economía en Universidad Latina de Costa Rica y economista del Banco Central, cuando se le consultó sobre una posible recesión en la economía nacional.

Su argumento lo sustenta en que Costa Rica es una economía muy abierta en el ámbito comercial y financiero, y las exportaciones están dirigidas, principalmente a Estados Unidos, Europa y Centroamérica. Estas regiones están experimentando crecimientos a la baja y dependiendo de la extensión de la pandemia, enfrentarían crecimientos cercanos a cero e incluso decrecimientos.

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A esta opinión se suma Daniel Suchar Zomer, economista y profesor del Centro Internacional de posgrados en ULatina.

“Lamentablemente experimentaremos una recesión económica en Costa Rica. Hay sectores que necesitarán más de un semestre para recuperar la senda positiva en sus números de facturación, y, por ende, habrá desaceleración en la economía nacional”, señaló Suchar.

Es importante resaltar que, desde la recesión económica de 2008, algunos sectores tanto en Costa Rica como en la región centroamericana no se han podido recuperar en su totalidad, como la agricultura, industria fuera de las zonas francas, construcción y algunos subsectores comerciales, los cuales serían nuevamente golpeados en caso de entrar en recesión.

Aunado al enfriamiento de las exportaciones del país, se suma la disminución en recaudación de impuestos que habían aliviado en un pequeño porcentaje la economía del Estado después de la aprobación de la reforma fiscal, señaló Rigoberto Torres.

Ante esto, ambos especialistas en economía afirman que el país debe centrarse en estimular el sector de servicios local e internacional, pues es lo que permitiría al Estado sostenerse y recuperarse a paso firme, aunque lento.

Costa Rica debe fortalecer la industria de servicios como lo ha venido haciendo en los últimos años. Podríamos decir que es la tabla de salvación a la que podríamos aferrarnos”, enfatizó Suchar Zomer.

A esto Torres añade que, “es necesario que se fortalezca a la pequeña y mediana empresa para robustecer oferta local y seguir diversificando mercados. La atracción de inversión directa en actividades de servicios y manufactura no tradicional debería ser un complemento a las acciones indicadas”.

Sin duda alguna, la mayor preocupación para el Gobierno es la paralización total de la industria turística, que, para antes de la finalización del mes de marzo, reporta ganancias 0. Este sector representa el 8% del PIB para Costa Rica, con un ingreso de más de 4 mil millones de dólares en 2019.

Daniel Suchar estima que para 2020, turismo experimentará una disminución entre el 0,6% y 0,8% para el PIB y el tiempo que requerirá para recuperarse es incierto aún.

“El gran problema reside en que la pandemia golpeó esta industria en el momento de mayor flujo de turistas o temporada alta, que es nuestra época seca y casi concluyendo con la Semana Santa. Es por eso la recuperación será más lenta y larga. Si esto hubiese ocurrido entre los meses de agosto y setiembre, quizás la profundidad del daño habría sido menor”, dijo el economista.

A su vez, Suchar aconseja que los primeros que deben reaccionar al momento en que se supere la crisis en el país son los costarricenses, que es a través de la confianza que den al sector turístico, este podrá recuperar su imagen internacional y regresar a su caudal.

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