<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=591760714788166&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
Menú
Inicio Blog Un año sin Notre Dame: la joya arquitectónica que el mundo no deja morir

Un año sin Notre Dame: la joya arquitectónica que el mundo no deja morir

 

No habíamos llegado ni al medio día en el hemisferio occidental cuando el 15 de abril de 2019 en cuestión de segundos a través de los medios digitales, nos enteramos que "Nuestra Señora" ardía en llamas, en un incendio que se expandiría y no daría tregua sino hasta después de traerse abajo el centenario techo y aguja central de la antiquísima catedral parisina. 

El mundo lamentaba la caída de Notre Dame, una joya arquitectónica, cultural, religiosa e histórica venerada en el planeta entero. 

¿Qué ha sucedido a un año del incendio?

Las operaciones de reconstrucción actualmente se encuentran en pausa debido a la pandemia del Covid-19, que tanto ha golpeado a la comunidad francesa. 

Sin embargo, antes de la llegada de este virus arquitectos, ingenieros y científicos habían estado trabajando en la estabilización de la infraestructura y el retiro del plomo derretido. 

Científicos y arquitectos de todo el mundo que fueron trasladados a París para trabajar en la reconstrucción afirman que existen hechos positivos a raíz del incendio. Ellos podrán conocer más sobre el corazón de la infraestructura y hacer estudios sobre materiales usados hace 850 años para la construcción de la catedral que nunca antes habían podido ser analizadas. 

Esto le permitirá a los expertos saber cómo fue construida, pero principalmente, cómo fue destruida. 

Además, dará la oportunidad le permitirá a los investigadores revelar misterios sobre el origen de la catedral, la evolución del cambio climático en la región e incluso el impacto psicológico que el suceso causó entre los parisinos.

Otro de los tesoros para los arquitectos y científicos que surgieron a raíz del incendio, es la del análisis de los restos de las vigas que sostenían el techo de la catedral y que popularmente se hace llamar "El Bosque", que eran unas 1300 y cada una provenía de un árbol distinto con 300 o 400 años de antigüedad al momento de las construcción. Esto les permitirá descubrir qué tipo de árboles eran para saber si es posible reconstruir con la misma madera. 

El tejado de la catedral que recubría el “bosque” fue construido en el siglo XIX y tenía una película protectora hecha de plomo, un material altamente tóxico.

Tras el incendio, entre los parisinos surgió el temor de que el vapor de plomo se esparciera y contaminara el aire de los barrios cercanos, en los que hay varias escuelas.

En estudios posteriores, los investigadores del Laboratorio de Investigaciones de Monumentos Históricos (LRMH, por su sigla en francés) han podido concluir que las llamas no llegaron a los 1.700 °C, que es la temperatura a la que se evapora el plomo.

La mayor parte del plomo se derritió a unos 300 °C y se derramó a través de canaletas, formando estalactitas que ahora se ven colgando de las bóvedas.

Eso es lo que los expertos saben hasta ahora, pero quieren ir más allá.

Por una parte, investigarán si las filtraciones de plomo del techo de la catedral han podido estar llegando y contaminando las aguas del río Sena que atraviesa París.

Algo similar harán con las muestras de plomo que se han encontrado en los barrios cercanos, para determinar si ese plomo proviene de la catedral o de otras fuentes de contaminación.

Estudiar el plomo de Notre Dame también les dará pistas sobre las minas de dónde fue extraído.

Por su parte, Emmanuel Macron, presidente de Francia, dijo a los franceses que se compromete con el pueblo y el mundo reconstruir la catedral en un plazo no mayor a 5 años, en un mensaje enviado al país en el marco del primer aniversario del incendio. 

¿Quién es Notre Dame y por qué el mundo debe luchar para recuperarla?

Traducido del Francés, Notre-Dame significa “Nuestra Señora”. Es una catedral de culto católico dedicado a la Virgen María que fue construida entre 1163 y 1345 en la Isla de la Cité, rodeada por las aguas del río Sena en el corazón de París, Francia.

Este edificio es uno de los más antiguos pertenecientes al arte gótico, un estilo artístico que se desarrolló en la Europa Occidental a finales de la Edad Media (476 d.c. – 1492 d.c.) y que tuvo su origen en el norte de Francia, precediendo al arte románico.

Su construcción tardaría más de dos siglos con modificaciones posteriores hasta el Siglo XVII, durante el reinado de Luis XIV.

Su fachada está constituida por dos torres gemelas de 69 metros y posee una aguja central de 96 metros. Uno de los datos curiosos es que conserva tres de las autenticadas reliquias de Cristo: una parte de la Cruz, un clavo y la Corona de Espinas. Además, su órgano es de los más grandes de Europa con alrededor de ocho mil pilas que datan, algunas, del Siglo XVIII.

Notre-Dame ha sido testigo y protagonista fiel de importantes momentos a través del tiempo que han marcado la historia de la humanidad, como por ejemplo, la coronación en de Enrique VI de Inglaterra en 1429 durante la guerra de los Cien Años, la autoproclamación y coronación de Napoleón Bonaparte como emperador de los franceses en 1804 luego de la revolución, la celebración de una misa de parte del ahora santo Juan Pablo II, entre otros.

Por su magnificencia arquitectónica, la catedral es uno de los iconos de Francia como centro culturar, arquitectónico y artístico global y, en 2017, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Además, ha sido escenario de múltiples producciones cinematográficas de renombre mundial dentro de las que destacan “La invención de Hugo”, el filme de Martin Scorsese ganador de cinco Oscar en 2012; “Van Helsing”, un filme protagonizado por Hugh Jackman en 2004 sobre un mítico cazavampiros; “Los tres mosqueteros”, del 2011, y las distintas versiones de “El jorobado de Notre-Dame” de 1923, 1939 y 1983.

Uno de los puntos de atracción de Notre-Dame son sus icónicas gárgolas de piedra, que se observan como figuras bestiales que en la Edad Media eran utilizadas por la popular creencia de que su presencia servía para ahuyentar demonios y otros espíritus malignos.

Sin embargo, ni el resguardo de las gárgolas ni el poder de los reyes enterrados en Notre-Dame, fueron suficiente para protegerla de la fuerza de las llamas que, el lunes 15 de abril del 2019, se apoderaron de la cabecera de la mítica catedral que, en minutos y gracias a inmediatez de las redes sociales, se convirtió nuevamente en protagonista, pero esta vez de una muy triste historia en la que acabó con gran parte del techo en ruinas y con la caída de su emblemática aguja.

El mundo adolece el sufrimiento de “Nuestra Señora”. 

Fuente: BBC Mundo. 

Continua leyendo
Los últimos y más destacadas blogs de Universidad Latina de Costa Rica.